Óscar, el pequeño de casa, estaba creando mundos con sus juegos de construcción; mientras, su hermana Laura, confinada en su habitación en voluntaria clausura, intentaba rematar unas divisiones que la pérfida profesora de matemáticas había endosado para el fin de semana. Era un momento de sosiego en aquella mañana de domingo. Ana agarró la taza humeante y se sentó dispuesta a ojear el periódico que Cipriano, su marido, acababa de traer.
Apenas llegó a la cuarta plana del diario cuando Cipriano apareció con cierta actitud traviesa y, folio en mano, comenzó a dar nerviosos pasitos de claqué. Ana sonrió aunque simuló indiferencia mientras saboreaba la infusión.
Cipriano empezó a declamar.
— ¡¡Inesperada derrota de nuestro equipo ‘PA...!!
— ¡Un momento!, ¡un momento! —interrumpió Ana ante la alocución—. ¿Qué me quieres contar?
— Es una crónica de un partido que he visto en internet, la he impreso y quería...
— Hmmm, entiendo —asintió Ana desbordando santa paciencia—, bueno... En realidad no lo entiendo pero léela, anda...
— ¡¡Inesperada derrota de nuestro equipo “PACA” en casa frente al “PEPE”!!
— ¿PACA?, ¿PEPE? —interrumpió de nuevo la sufrida oyente—. Pero... ¿Qué me estás contando?
— No, verás, es que cambio los nombres para que no tengas referencias de quienes juegan... —respondió risueño Cipriano.
— Vaya... como si a mí me importara... Serán esos ‘bichos’ tan grandes de la ‘NBA’... Anda, te escucho.
— ¡¡Inesperada derrota de nuestro equipo “PACA” en casa frente al “PEPE”!!... Durísima e inesperada derrota de nuestro “PACA”por una sola canasta, en un partido catastrófico y para olvidar —Ana frunció el ceño pero continuó atenta a lo que tan teatralmente recitaba su marido—. Pocos puntos, malas decisiones e impotencia ante un “PEPE” sorprendente que ha sido muy ordenado todo el partido y que ha jugado a un buen nivel —Cipriano recuperó aire durante un segundo para seguir—. Y es que hoy todo el mundo nos hubiera ganado. 2ª derrota en liga después de 3 años. Todos los grandes jugadores juegan mal, todos los grandes equipos pierden alguna vez y hoy, se han unido todos los males para hacerlo realidad. Habrá que continuar más seriamente todos los partidos, desde el cuerpo técnico a cada uno de los jugadores.
Al terminar Cipriano dobló por la mitad la hoja impresa y figuró su cara más aviesa.
— Muy bien ‘nene’ —arremetió Ana—. Y ahora, ¿tienes a bien de explicarme este interés por leerme crónicas deportivas?
— ¿Sabes de qué tipo de partido están hablando? —preguntó retóricamente Cipriano—. Pues es una crónica de niños de 10 años...
— ¿Perdona?
— Pues eso... Es una de los artículos que he extraído de la web del club deportivo que nos recomendó mi cuñada... o sea, tu hermana...
— Caramba... —medio refunfuñó Ana—. Qué mal ‘tonito’ se ‘gastan’ con los niños...
— Sí.
— ¿Y ese es el club del que habla tan bien mi hermana?
— Sí.
— Ufff... —Ana cabeceó negativamente—. Casi mejor nos lo miramos bien ante de ‘meter’ a Laurita en sitios así, ¿no?
— Síiiii.... —ratificó rotundo Cipriano—. No vaya ser que nuestra hija nos odie dentro de 30 años...
Ana sonrió.
— Ya hablaré con mi hermana sobre este club tan... formativo...