Ya tengo una edad y creo que me puedo permitir el lujo de comparar con cierta perspectiva, posiblemente los últimos meses han resultado el periodo profesional más duro que he vivido, y creo no equivocarme al pensar, que he conocido mis limites físicos y psíquicos al respecto, apreturas que han discurrido más o menos paralelas a la vida de este blog. Reflejos y Susurros ha resultado un pequeño bálsamo, un lubricante para el engranaje del día a día, y aunque esta bitácora me ha robado muchas horas de sueño, la balanza final contiene muchos gramos de satisfacción personal. Todo este discurrir entre lo íntimo y lo tecnológico se topa ahora con un viaje de casi dos semanas a China. Once noches y seis hoteles distintos, 3 vuelos internos y varios centenares de kilómetros a recorrer en coche y en tren me esperan, pero no, no es queja , la única diferencia con mis anteriores viajes; hace dos años del último; es que ahora estaré fuera más de siete días. Los que me conocen en persona dicen que no dudan que sacaré buen provecho de mis dotes de ‘esponja observadora’, desde luego algo bueno para este blog.
Por otro lado, está claro que mi presencia en vuestros rincones virtuales será más escasa en las próximas semanas, tranquilos, os tengo ‘fichados’. En cuanto a Reflejos y Susurros... su singladura continuará, por supuesto, pero... ¿en qué condiciones? ¿Dispondré de conexión de forma regular? ¿Cuerpo y mente se mantendrán en forma? ¿Haré uso de algunos borradores para actualizar el blog? ¿Me animaré a lanzarme en improvisadas crónicas? ¿Desnudaré a mi almohada durante mi disritmia circadiana luchando contra los trastornos del sueño?
No os oculto que ahora mismo no tengo respuestas, más bien una incógnita. En el peor de los casos estaré totalmente desconectado durante semanas, pues además, será volver de allí para zambullirme en mis ansiadas vacaciones.
Reflejos y Susurros prosigue y proseguirá ¿pero cómo?, lo dicho, una incógnita...
Termino mi reflexión pues debo poner el cepillo de dientes en la maleta.
Os dejo una coplilla de Supertramp cuya letra podréis apreciar en el primer comentario, y aquí abajo, dos fotos de mis anteriores viajes a este enorme universo asiático, la recepción de un hotel contrasta con el lúgubre patio de una fabrica, un mundo de contradicciones que supongo os iré contando, pero eso, eso será otra historia.
[Un abrazo].










